Aumento de renuncias a la ciudadanía estadounidense en Canadá
Para muchos, obtener la ciudadanía estadounidense es un sueño hecho realidad. Sin embargo, hay quienes ven su renuncia como una meta, especialmente tras la llegada de Donald Trump a la presidencia.
Durante más de diez años, Douglas Cowgill, originario de Wisconsin, ha asesorado a ciudadanos estadounidenses residentes en Canadá en el complejo proceso de renuncia a su ciudadanía. Uno de los principales beneficios de este trámite es desligarse del sistema fiscal estadounidense y sus estrictas regulaciones.
En 2023, Cowgill, quien contaba con doble nacionalidad y una familia establecida en Canadá, decidió finalmente dar el paso y renunciar a su ciudadanía estadounidense. Como abogado en Surrey, Columbia Británica, no tiene dudas sobre su decisión.
«Tuve que considerar cómo quería que fueran los próximos 20 o 30 años de mi vida, y definitivamente mi hogar está aquí, en Canadá», expresó Cowgill, de 39 años. Agregó que ahora se identifica completamente como ciudadano canadiense y se siente satisfecho con su elección.
Este fenómeno no es aislado. En los últimos años, abogados especializados en estos trámites han observado un notable incremento en consultas sobre la renuncia a la ciudadanía estadounidense, particularmente desde las elecciones de Trump.
Cowgill, quien trabaja en la firma Cross Border Visas, señaló que hacia finales del año pasado las consultas mensuales prácticamente se duplicaron. Se espera que esta tendencia continúe en ascenso.
Por su parte, Alexander Marino, director de derecho tributario estadounidense en Moodys Tax Law, con sede en Calgary, Alberta, destacó que la principal razón detrás de estas renuncias es de índole fiscal. Estados Unidos es uno de los pocos países que grava a sus ciudadanos sin importar dónde residan, lo que implica una serie de obligaciones tributarias y reportes financieros, incluyendo impuestos sobre herencias y donaciones.
Marino considera que la presidencia de Trump ha impulsado este fenómeno. Según su experiencia, la mayoría de los expatriados estadounidenses en Canadá tienen posturas políticas más inclinadas a la izquierda, y los resultados electorales han sido el detonante para muchos.
«Hemos notado un repunte en la demanda de estos servicios debido a las elecciones», afirmó Marino, quien ha trabajado en este campo durante más de una década. En su opinión, la cantidad de personas que buscan renunciar a su ciudadanía estadounidense en 2025 podría alcanzar cifras récord, superando incluso los niveles observados tras la primera victoria de Trump en 2016.
Moodys Tax Law organiza anualmente entre cinco y siete seminarios virtuales sobre este proceso. Sin embargo, debido al creciente interés, Marino estima que este año podrían ser necesarios hasta 12 eventos informativos.
Cabe destacar que quienes completan este trámite no pueden mantenerlo en secreto, ya que el Registro Federal de Estados Unidos publica periódicamente listas de personas que han renunciado a su ciudadanía. Figuras públicas como la cantante Tina Turner en 2014 y el ex primer ministro británico Boris Johnson en 2017 han aparecido en estos registros.
Desde 2014, cuando se implementó la Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras, los números han aumentado drásticamente. Esta legislación exige que las entidades financieras extranjeras reporten los activos de ciudadanos estadounidenses.
En 2016, se registraron aproximadamente 4.100 renuncias, pero al año siguiente, en el inicio de la administración Trump, la cifra aumentó más del 50%, llegando a 6.900. En 2023, la cantidad de renuncias disminuyó a 5.500.
Renunciar a la ciudadanía estadounidense no es un trámite sencillo. El proceso implica completar documentos migratorios, demostrar que se han cumplido todas las obligaciones fiscales y pagar una tarifa de 2.350 dólares estadounidenses para obtener el Certificado de Pérdida de Nacionalidad. Además, algunos casos pueden involucrar impuestos de salida o complicaciones migratorias, lo que hace recomendable la asesoría legal.
Parte del procedimiento incluye una entrevista en una embajada o consulado estadounidense, donde el solicitante debe exponer las razones de su decisión y prestar juramento de renuncia.

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